6/01/2006

Te doy una canción

El martes murió- en Costa Rica- Marina, la abuela de mi amiga Pabla Marina. Anoche acá en Chile se hizo un rito para despedirla. Durante horas, la familia cantó.

Ayer recibí también un mail con la canción de Violeta Parra 'me gustan los estudiantes', que probablemente hoy se encuentre citada en todos los sitios de Chile en apoyo al moviento de los secundarios.

No puede dejar de conmoverme el trabajo de los cantores. Más allá de cantar, más allá de componer, miran Chile como nadie, miran las relaciones como nadie. No es tan raro entonces que, a veces, sean los incomprendidos.

No es raro tampoco que la música se evite (sí, otra vez con lo mismo). Anoche entre canto y poesía, se mezclaba la alegría, la pena, la celebración, el desgarro. ¿Y por qué no si todo eso es parte de la vida? Entre comida, aplausos, acórdes y lágrimas, el duelo que se vivía en el Cuarto de Tula era "sano", porque era un duelo en toda la magnitud de su expresión.

A días de la funa que se le hizo al Príncipe pienso en el remezón de viceras que le debe provocar seguir escuchando a viva voz las canciones que pretendía callar. A veces sueño que él sueña con Amanda, con girasoles, con casitas lindas, con chicha y limoná. Esa debe ser su peor pesadilla.

Mi abuelo Nicolás decía "familia que canta unida permanece unida". Cuando murió también cantamos. Yo todavía lo sigo cantando.

¿Será la falta de canción lo que nos tiene tan divorciados en Chile?

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

es cierto la musica, el canto y el baile hace posible que las relaciones humanas se manifiesten de manera sutil, y permite disfrutar los duelos, las alegrias, los procesos sociales, en fin.
nos falta como cultura mas musica y mas baile.

gracias cecy, andres y grace por haber estado en este rito que era importante para nosotros.
cariños

pabla marina

10:24 a. m.  

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